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ENTRE LINEAS: El vía crucis del inmigrante latino

Por Edgar Maldonado

Posted: 2009-03-13

El panorama laboral de los inmigrantes latinos que siguen llegado a Canadá es cada vez más oscuro. Al vía crucis cultural y a la esquiva “experiencia canadiense”, se suman la crisis económica y la discriminación disfrazada. El fantasma del desempleo sigue atormentando a miles de inmigrantes que, con esfuerzo, han logrado ubicarse – la mayoría de ellos – en trabajos ajenos a su profesión. La provincia de Ontario, que alberga al 40 por ciento de los canadienses, es de lejos, la más afectada por estos factores.


En enero pasado, Canadá perdió 129 mil empleos. Esto según estadísticas, representó en ese momento el 7.2 por ciento de desempleo, mientras Ontario con el mayor número de inmigrantes, llegó al 8.0 por ciento de personas sin trabajo. Lo triste de la historia es que los que vinieron en los últimos años a Canadá – especialmente los hispanos –, soñando con un mejor futuro, hoy están frustrados. A pesar del esfuerzo por manejar lo mejor posible el inglés y de poseer excelentes calificaciones en sus campos profesionales, tienen que aceptar que para el mercado canadiense, son más importantes los inmigrantes de origen europeo o asiático.

El fenómeno – de preferencias raciales – nada tiene que ver con la actual recesión mundial. Esto ha sido una constante desde hace muchos años en Canadá como lo demostró un estudio sobre oportunidades laborales para inmigrantes, elaborado por  Queen’s University hace tres años. El análisis planteó que, de los inmigrantes que habían llegado a este país hasta el 2006, los oriundos del sudeste de Asía y los filipinos, fueron los que tuvieron las mejores oportunidades de trabajo, e incluso, las tasas de desempleo y empleo fueron iguales a las logradas por los nacidos en Canadá.

En cambio, según el estudio, los nacidos en África, Medio Oriente, Latinoamérica y en otros lugares de Asia, alcanzaron las más elevadas cifras de desempleo y las más bajas de empleo, frente a sus semejantes nacidos en Canadá. Lo cierto es que borrar la marca de inmigrante latinoamericano que llevamos sobre la frente, no es fácil. Hoy como ayer, la discriminación tácita, sigue siendo la misma, a pesar de que esta nación dice respetar la igualdad y derechos de quienes llegar a contribuir con su desarrollo.

Las estadísticas no mienten. En el mismo estudio de Queen University, se demostró que del 2001 al 2006, los canadienses de nacimiento tuvieron una tasa de empleo del 88.1 por ciento, mientras que los inmigrantes latinoamericanos llegaron al 66.3 por ciento – más de 21 puntos de diferencia – en el mismo período. Hasta ahora no se conoce un nuevo estudio sobre el tema, pero seguramente será mucho más dramático que este.

Tal vez por eso resulta insólito e increíble que, a pesar de estos estudios, la mayoría de organizaciones hispanas que – se supone – fueron creadas para defender a los latinoamericanos de este tipo de situaciones, no estén haciendo nada para mejorar el estándar de vida de nuestra gente. Ya es hora de que esas entidades que viven con fondos del gobierno canadiense, se comprometan de verdad a defender no sólo la mano de obra informal, sino la profesional de miles de latinos que hacen parte de las estadísticas de la discriminación y el desempleo en Canadá. Y ojo, que el vía crucis está por venir, así que ¡no hagan la vista gorda!

*Periodista colombiano radicado en Canadá sevenews@yahoo.com







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