Esta es la pregunta planteada en el caso de George Galloway, el Miembro del Parlamento (MP) británico que planeaba viajar a Canadá el 30 de marzo para pronunciar una serie de discursos sobre el conflicto del Medio Oriente.
Normalmente, los extranjeros que son inadmisibles a Canadá son mantenidos fuera de nuestro país cuando en una embajada o consulado se les niega la visa a Canadá. Aquellos que no requieren visas son examinados cuando llegan, en el puerto de entrada canadiense, y se les niega la entrada si se encuentra que son inadmisibles.
Antes de la salida de Galloway, nuestros funcionarios de inmigración se enteraron de sus intenciones. Sin embargo, no tenían que examinarlo para determinar si él era, de hecho, inadmisible a Canadá, puesto que él es un ciudadano británico y no necesita solicitar una visa para viajar acá. La única opción que nuestro gobierno tenía era dejarlo aparecer en el puerto de entrada donde podía ser examinado, detenido y eventualmente, deportado de Canadá.
La perspectiva de arrestar o de negar la admisión de un MP británico, sin antecedentes penales reportados, en vísperas de un discurso polémico, provoca más drama del que nuestros funcionarios de inmigración desean.
En lugar, ellos decidieron extenderle una “cortesía”. El 20 de marzo la Alta Comisión Canadiense en Londres escribió a Galloway una carta donde le notificaban que su apoyo a Hamas lo hacía “inadmisible en Canadá”.
La carta además decía que si él solicitaba un permiso de residencia permanente (TRP) para superar esa inadmisibilidad “su solicitud tendría poca la probabilidad de éxito”. Le permitieron hacer solicitudes hasta el 30 de marzo y le advirtieron que si se aparecía en un puerto de entrada, “el funcionario de CBSA (Canadá Border Services Agency) tomaría la determinación final de inadmisibilidad basado en la evaluación preliminar”.
Obviamente, deseando evitar una llegada de-sagradable en Canadá, Galloway no intentó entrar en el país sino que, por el contrario, envió a sus abogados a la Corte Federal para pedir una orden urgente que le permitiera entrar a Canadá sin que los funcionarios de la frontera lo examinaran.
El 30 de marzo Mr. Justice Martineau negó esta petición. Pero antes de hacerlo el juez comentó que la carta que fue enviada a Galloway podía dar crédito a su argumento de que su caso estaba siendo prejuzgado por nuestro Ministro de Inmigración antes de que se le diera la oportunidad de exponer su caso cuando lo examinaran formalmente.
Puede ser que Galloway prevalezca probando que el Ministro “prejuzgó” su caso. Sin embargo, la única alternativa legal para el Ministro era ordenar a sus funcionarios dejar que Galloway llegara a nuestras fronteras y después emprender lo que probablemente habría sido una inspección larga y agotadora que seguramente habría llevado a gran tensión política, legal y diplomática en todos los aspectos.
Puesto que nuestro Ministerio de Inmigración no podía examinar a Galloway antes de su llegada aquí, le dieron una “cortesía” de aviso de precaución. Si reprenden a nuestro Ministro de Inmigración ante el tribunal por “prejuzgar” este caso, sospecho que le pondría fin a esta práctica y en el futuro, dejará que aquellos en circunstancias similares se encaminen a Canadá en donde pueden hacer frente a una recepción muy desagradable.
Guidy Mamann ejerce leyes en Toronto en Mamann, Sandaluk y está certificado por la Sociedad de Leyes de Upper Canada como especialista en inmigración. Contáctelo en privado al (416) 862 0000 o en metro@migrationlaw.com
