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La bachata: música arrabalera y bastarda

Por Francisco Reyes

Posted: 2009-04-24

Lo mismo que ocurrió con el tango en Argentina, la bachata nació en los arrabales de República Dominicana.

La coreografía de ese género musical, conocido como “canción de amargue”, fue inventado por prostitutas y obreros o militares de rangos menores.

Cuando los “guardias” cobraban sus sueldos, iban al prostíbulo o “cabaret” (no en el sentido genuino francés) para divertirse y “acostarse” con “mujeres de la mala vida”.
Se desconoce la procedencia del término bachata, que empezó a popularizarse en el bajo mundo, hasta adquirir notoriedad y aceptación social.

También se desconoce al primer obrero o guardia y a la primera prostituta  (“cuero”, en el lenguaje popular dominicano) que empezaron a marcar dos pasos acompasados hacia derecha e izquierda, hacia delante y hacia atrás, con música del bolero tropical, bailado en salones de otras clases sociales del país.

 El bolero tropical se diferencia del romántico por la instrumentación. La percusión del primero es el timbal, el bongó o la tumbadora; también incluye la clave. La del segundo es la batería suave.

En sus inicios, ese baile estaba prohibido no por la ley sino por la moral social dominicana: no se permitía en los hogares “decentes”.

En la década de 1950, esa coreografía se enraizó en los prostíbulos, pero aún con música del bolero tropical interpretado por cantantes como Blanca Iris Villafaña, Mélida Rodríguez, Odilio González (alias el Jibarito de Lares) y por tríos como Los Panchos, Los Condes, Los Tres Ases y otros.

Tras el asesinato del dictador Rafael Trujillo (30/5/61) y la desaparición de su tiranía en 1962, la sociedad dominicana relajó sus costumbres y fue permitiendo el ingreso tímido de la bachata en “bares de mala muerte” y luego en los barriales.

Aceptada ya como baile de clase baja, empezó a producir sus intérpretes musicales, cuyas canciones llegaban a programas de emisoras sintonizadas sólo por sectores marginados, no por familias “recatadas”.

Los primeros bachateros fueron José Manuel Calderón, Rafael Encarnación y Luis Segura, “El Añoñaíto”, quienes tenían sus seguidores en dichos bares y cabarets, a principio de los años 60.

En los años 70 surgieron Alejandro Paniagua y Eladio Romero Santos, muy populares hasta los 80, cuando aparece Frank Reyes (sin vínculo familiar con el autor de este artículo), quien empezó a acelerar su ritmo.

El “boom” de la bachata se produjo en los 90, con Anthony Santos y otros, que la aceleraron un poco más y la extendieron a todos los niveles sociales.

Casi todas las emisoras la incluyeron en sus programaciones y penetró en discotecas y clubes sociales.

Los bachateros iniciaron presentaciones masivas en lugares públicos.

La bachata salió del país vía Puerto Rico y Nueva York. Se dispersó por América Latina. Viajó por Europa. Llegó a Canadá para quedarse.

Elevó su calidad con nuevos bachateros, como Monchy y Alexandra, hasta el extremo de que cantautores como Juan Luis Guerra y Víctor-Víctor han creado composiciones de excelencia artística, mereciendo premiaciones en los “Grammy”, el “Casandra”, los “Billboard” y otros.

A pesar de su aceptación internacional, quienes ignoran ciertos pasos “indecorosos” de la bachata, lo bailan como lo hacían sus creadores anónimos.

Además, desconocen que es música bastarda, simbiosis de diferentes géneros musicales tropicales.

Con este aporte a la historia de la bachata, doy crédito a Milagro y Eliseo Álvarez; también, a Juan Isidro Miranda, por ciertas clarificaciones para este ensayo.

*Periodista dominicano radicado en Toronto reyesobrador@hotmail.com






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